CMC #1: Atrapada en el barranco.



Llevaba algunos días perdida entre las montañas, por suerte mi refugio y fuente de alimento estaban muy en claro. Una vez establecida guarida, decidí salir a explorar entre los barrancos y llanos que me rodeaban. Cerca de mi ahora hogar, encontré un profundo agujero, que se extendía unos cuantos metros en la superficie. Pasaba de ser barranco a cueva y de nuevo abismo. El fondo parecía no tener fin. Decidí bajar, para averiguar su contenido y si era algo útil para mi supervivencia. Tomé mi fiel pala y mi recién improvisada pica y comencé a cavar creando una suerte de escaleras para descender.



Trabajé todo el día en mi pequeño proyecto, sin embargo no pude descender más que unos cuanto metros con mi intrincada red de túneles. Cuando pude encontrar de nuevo el barranco, me di cuenta que apenas llevaba una fracción de mi meta. Ni lenta ni presurosa, continué trabajando, sin darme cuenta de que mi pica estaba fracturada. Un mal golpe a la roca y se partió en pedazos, dejándola inutilizada para su propósito. Al principio reaccioné con calma, los materiales básicos para hacer otra me sobraban, pero había olvidado mi herramienta. Intenté un par de veces arreglármelas con lo que tenía pero no pude si quiera crear algo parecido.

Llegó la noche. 

Y estaba aterrada. Me encontraba atrapada a la mitad de un barranco, sin herramientas para crear caminos nuevos. Intenté regresar a través de mi ruta de bajada, pero fue inútil. Me había conformado con algunos errores al ir descendiendo, y al querer cruzar de vuelta, me di cuenta que era imposible llegar al otro lado caminando o saltando. Cuando creí que las cosas no podían empeorar, escuché unos ruidos familiares que me pusieron la piel de gallina. Corrí al primer espacio pequeño que encontré y creé un muro con la roca que había recolectado. Ese fue mi último error. Ahora no podía salir del lugar donde estaba encerrada. Me quedé de pie en ese lugar, esperando a tener una idea. Daba vueltas con el poco espacio que tenía, coloqué otra antorcha y me detuve a pensar. Pensé tanto que me dolió la cabeza, o quizás era porque hace rato que se me había acabado la comida y tenía hambre. Suspiré, tratando de calmarme, pero la desesperación volvió en unos pocos momentos, en forma de un golpe directo a la roca. Entonces recordé que mis manos eran capaces de destruirla. Comencé a escarbar, con mis manos, pasé por todas mis herramientas, tenía que encontrar la forma de crear un camino para subir. Iba muy lento, quizás no sobreviviría sin comida, así que me detuve un momento. Acababa de romper una pared que daba al barranco y pude ver que apenas pude pocos metros de mi posición original. Decidí esperar a que fuera de día, para tener mejor visibilidad y mayores oportunidades de supervivencia. Regresaba al agujero donde me estaba refugiando, cuando me di cuenta de un detalle.

Puedo hacer una torre para salir de aquí.

Fui apilando tierra debajo de mí hasta llegar a la cima. Pude ver como la noche comenzaba su fin mientras corría de vuelta a mi hogar, mi querido hogar donde encontraría mis herramientas y comida de nuevo.

Y eso pasó en el primer mundo que creé de Minecraft cuando intentaba explorar un barranco que tenía una mina en el fondo. 

Este era mi hogar dulce hogar. Más allá, pasando mi casa, había un barranco donde encontré una mina cuando bajé. Ahí ocurrieron los hechos.

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