CMC #2: Jaguares y chocolate, pero nada de carbón.



Me encontré de pie en la copa de un árbol, en medio de la selva. Pude saber que además estaba en una montaña porque las nubes rozaban mi cabellera. Comencé a bajar por el árbol, asiéndome en el proceso de madera para construir una vivienda. Me detuve a la mitad del camino y construí una pequeña casa de madera sobre lo que quedaba del tronco de la planta leñosa. Antes de que me diera cuenta, se hizo de noche. 


Me quedé toda la noche dentro de mi nuevo hogar. No estaba segura si debía salir a investigar, me exponía a los peligros de caminar por debajo de la densa selva, en una noche oscura, sin nada que alumbrara mi camino. No podría ver más allá de mi nariz y, estaba segura, los peligros abundaban. 

Comencé a hacer un plan. Lo primero que haría al día siguiente sería conseguir alimento, así que improvisé una espada de madera que me facilitara la tarea. Lo segundo, si tenía suerte y me bastaba el sol, sería buscar más materiales y, lo principal, carbón. Finalmente talaría algunos árboles para despejar mi área y poder caminar por los alrededores cuando cayera el sol. 

Esperé en vela la noche entera. No me podía dar el lujo de tomar una siesta cuando no contaba con el mínimo para estar segura. Me la pasé encerrada, armando las herramientas necesarias para cumplir con mis tareas del día siguiente. La noche fue larga, sí, pero también provechosa.

A penas vi los primeros rayos del sol atisbar por la ventana, me encaminé al exterior. Me deslicé por el tronco, dándome el tiempo de observar el alrededor en caso de que hubiera algún peligro superior a mis capacidades. Cuando al fin pisé suelo firme me sentí un tanto más segura, al mismo tiempo que analizaba las ventajas y desventajas del terreno. El primer problema que fue evidente consistía en la altura de los árboles. Si bien, me permitían un piso aparte del normal, también dificultaban un tanto el avance en un terreno tan sinuoso como lo puede ser una esfera deforme de hojas. 

Para mi suerte, encontré pronto un bovino solitario y me hice de su carne. Continué con la búsqueda de carbón. 


Todo el día. 


Dos días.


Cinco días.


Tuve que pasar días de lluvia encerrada en mi caja de madera a la que llamo hogar; aunque parezca más un ataúd. Conseguí un horno y utilicé la madera para preparar la carne, pero por más que buscaba no había carbón en esta montaña. Terminé por aceptar el hecho. Aunque es increíble que encuentre jaguares y semillas de cocoa antes que carbón.

Mugre selva.

Mugre montaña.

Mugre esqueleto que no me deja salir de mi casa.

Haré carbón de la madera y seré feliz… si recuerdo como se hace…


Los odio a todos.

Una imagen desde la altura en la que spawnié. Pueden ver una vaquita ahí abajo.

Las noches son frías sin candil que alumbre.

Observen mi vaca, DOS jaguares y varias cocoas. Mugre selva asquerosa.


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